Jean Paul Marat, pequeñas revoluciones gastronómicas

Jean Paul Marat, pequeñas revoluciones gastronómicas

La Escuela de Hostelería Hofmann es especial. Desde la gestión de Silvia Hofmann, pasando por los mismos alumnos y desembocando en el personal, se ha conseguido que un centro de formación gastronómica coseche la tan apreciada Estrella de la guía Michelin. Y una de las personas que han hecho posible esta gesta y a quien queremos mostrarle nuestra admiración es el chef formador Jean Paul Marat. 

Jean Paul podría definirse como un alegato al trabajo colectivo. El chef francés pone énfasis en reconocer siempre el trabajo de sus compañeros, de sus alumnos así como también el de Silvia Hofmann, o el de su madre Mey Hofmann, impulsora de la creación de la escuela de hostelería. El suyo es el orgullo de ver que el equipo trabaja en una misma dirección y se consiguen unos resultados que les comportan distinciones y premios sólo al alcance de una minoría selecta. 

Destaca Jean Paul Marat que el trabajo del chef docente le exige trabajar en un entorno lo más real posible para el alumnado pero que también le exige saber escuchar a sus pupilos, así como también tener mucha psicología con ellos.  Una tarea que quizás pase desapercibida en los medios de comunicación porque no es mediática pero que en cambio es muy valorada en el sector gastronómico. 

Aunque es difícil encontrar información suya por internet en castellano, su trayectoria es tan dilatada como interesante. Formado en una escuela de hostelería en la que empezó con 15 años, Jean Paul trabajó como jefe de partida en el hotel du Palais en Biarritz, el único Palace en la parte atlántica de Francia, con Jean-Marie Gautier, M.O.F y Coach del Bocuse d’or 2009. Años más tarde trabajaría como segundo de cocina en Le Grand Hotel du Lion d’Or situado en el municipio francés de Romorantin-Lanthenay que contaba con dos Estrellas Michelin.

 A su llegada a Barcelona empezó a trabajar en la Escuela de Hostelería Hofmann, donde Mey Hofmann le dio la oportunidad y confianza para empezar su carrera de chef formador (cargo que ocupó 3 años), luego estuvo como Chef de cocina en el restaurante Ca L’Isidre durante 2 años. En el año 2001 regresaría a la Escuela de Hostelería Hofmann en la que lleva ya un total de 22 años.

De Mey, Jean Paul Marat recuerda con especial cariño su espíritu visionario y emprendedor que le llevó a tener una concepción de la formación en gastronomía inexistente en España. También destaca la confianza que puso en él y la libertad con la que le permitió trabajar en todo momento. Trabajar con Silvia, su hija, para Marat también es un placer puesto que según el chef francés mantiene los valores de su madre y aporta una visión muy actual y nuevas sensibilidades al proyecto.

“Lo más importante para nosotros, como formadores, es que nuestros alumnos sean capaces de entrar a trabajar en cualquier cocina con o sin Estrella Michelin” destaca Marat y abunda “le damos mucha importancia a ser humildes, respetuosos con los compañeros y las personas que tendrán que darles órdenes. “ Y es que en el período de formación se pueden pulir los detalles que luego podrán hacer destacar a los chefs que ahora están en Hofmann y el trabajo de un formador es el de conseguir minimizar los vicios y maximizar las virtudes del alumnado.

Lo bueno de ser docente de un sitio tan especial como la Escuela de Hostelería Hofmann es que obliga a estar al día de las tendencias culinaria y te convierte en un chef adaptativo y sensible con la tradición y la sofisticación al mismo tiempo. 

“La cocina tradicional representa la esencia de un pueblo y es algo que debemos valorar porque es la base para poder construir un discurso gastronómico propio” explica Marat al mismo tiempo que reconoce que “los mismos alumnos reclaman cada vez más conocer las bases de la cocina tradicional”.

En este sentido Jean Paul Marat destaca la importancia de la gastronomía catalana a nivel internacional cuya progresión en los últimos 20 años ha provocado que muchos chefs apuesten por la ciudad de Barcelona y que muchos jóvenes apuesten por ir a formarse en territorio catalán indica el auge meteórico de su calidad. Marat destaca en este punto la importancia de Ferran Adrià y su propuesta molecular como impulsora del estilo catalán que ha permitido localizar Cataluña en un mapa más allá de los Juegos Olímpicos. 

Y con el saber hacer de Hofmann, sus chefs y su alumnado, Cataluña tiene otro motivo para enorgullecerse y acercarse más al cénit de la creatividad gastronómica.