Estamos a punto de terminar el mes de abril y atrás quedan el temporal Gloria y otras inclemencias climáticas que han hecho retrasar mucho el secado y labores de seco en los campos del Delta del Ebro. Un año tan atípico implica medidas atípicas, como las que nos tocará realizar este año, y es que en muchas parcelas no se ha podido nivelar con láser y eso implica reformular las faenas anteriores a la siembra.

La siembra es una de las actividades más notables en el ciclo de cultivo del arroz, y es por eso por lo que se debe llegar a ella con las máximas garantías posibles. Este año, en muchas parcelas, las actividades que precederán a la siembra no serán de nivelación, sino que directamente se abrirá la toma de riego, se inundará hasta lograr una capa fina de agua y se pasará la fresadora por el agua para incorporar el abono de fondo, y de paso, acabar con algunas malas hierbas ya germinadas.

El ciclo vegetativo del arroz tiene sus tiempos, como su cocción, y la siembra no puede esperar más allá de finales de abril o, forzando mucho, hasta mitad de mayo. De esta manera aseguramos un buen ahijado que se traducirá en más espigas por planta. Si se siembra a finales de mayo o principio de junio, según que variedades, ya no ahíjan tanto y este factor podría provocar una pérdida del potencial productivo en campo.

En pocos días empieza el ciclo del arroz de la cosecha de 2020 y esperemos que este tipo de siembra no nos afecte más adelante en el cultivo. Lo iremos viendo a medida que llegue el verano y os lo iremos mostrando con el mismo entusiasmo con el que lo vamos a empezar.