Jordi Perich, el espíritu de Cal Carter

Jordi Perich, el espíritu de Cal Carter

Cal Carter es sinónimo de ambiente familiar, de hospitalidad y de aquello que comúnmente llamamos “el saber hacer”. Y es que la historia enmarcada en sus paredes sigue estando viva en sus platos.

El inicio de este restaurante emplazado en la bella localidad bagenca de Mura, inmersa en el Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac, se remonta al 1964, año en el que los abuelos del chef Jordi Perich decidieron reinventarse alquilando una casa en el centro del pueblo para ofrecer comida y alojamiento a los “señores” que iban a cazar por los alrededores. Desde ese momento y hasta nuestros días, la familia se ha volcado en lo que ya consideran su segunda casa (—y en ocasiones, también la primera—): desde los abuelos hasta los nietos, pasando por padres y tíos, todos han ido sembrando y recogiendo el fruto de esta profesión tan vocacional como es la hostelería.

Con el paso de los años, la familia Perich ha sabido mantener la esencia de esa fonda que fue creciendo hasta convertirse en un restaurante de tres plantas con el chef Jordi Perich al mando de la cocina. Empezó de camarero cuando era su tío el chef y, por aquel entonces, no se imaginaba entre fogones. “A mí me gustaba conversar con los clientes, no estar encerrado en una cocina”, comenta recordando el momento en que su padre se lo propuso por primera vez.

Habiendo recapacitado meses más tarde, empezaba su andadura como cocinero en la prestigiosa Escuela de Hostelería Hofmann. Aquí, destaca la figura del chef Ferran Balet, quien supo transmitirle el amor por la cocina y la delicadeza a la hora de tratar cualquier producto, dos valores fundamentales en Cal Carter.

La filosofía culinaria de Jordi Perich es una apuesta clara y contundente por el producto de proximidad y de calidad. “Mi gran preocupación es siempre tener el mejor producto que se pueda encontrar. Si está en Mura, perfecto; si está en Manresa, iremos a Manresa; si está en Tarragona, pues a Tarragona; y si está en Sudáfrica, ¡también iría a Sudáfrica! Primero elegiré el de aquí al lado, pero siempre buscando el mejor producto”.

En este sentido, valora muy positivamente conocer al productor, trabajar con él e incluso visitarlo. No es raro, pues, que se desplace hasta el Delta del Ebro para ver cómo se cultiva el arroz que utiliza en su cocina: “Me gusta ir a conocer al productor que hace el arroz: hablo con él, me enseña cómo trabaja, lo observo, lo entiendo y después trabajo mejor ese producto. Lo hago con el arroz, con los pichones, con los patos, con el bacalao, con las setas… Con todo lo que puedo”.

Con referentes como Santi Santimaria, Fermí Puig, Marc Gascons o Nandu Jubany, su cocina pone mucho énfasis en el cuidado del producto y en el esmero a la hora de elaborar un plato, ya sean unos pies de cerdo, unos canelones melosos, un arroz o sus famosos garbanzos con bacalao y alioli gratinado, el plato más elogiado por los comensales.

Si algo destaca en este joven cocinero es la voluntad de hacer disfrutar a los comensales. Visitar Cal Carter es más que una experiencia gastronómica: “Es una experiencia de un día. El cliente viene, disfruta del paisaje, pasea por Mura, entra en un restaurante acogedor, con un servicio atento que le hace sentirse a gusto, disfruta de una buena comida, desconecta y, en definitiva, lo pasa bien”.

Su carácter curioso, sus ganas de seguir aprendiendo y experimentando en la cocina y la pasión por lo que hace, transmitida de generación en generación, son el auténtico espíritu de Cal Carter, un restaurante que, seguro, seguirá siendo una parada obligatoria a nuestro paso por la comarca del Bages.